Marco Caneiro sonrió al ver a su novio y mejor amigo, Christian. Estaba esperándolo en un rincón discreto de la universidad, donde solían reunirse y donde podían besarse sin incomodar a nadie. Ni Chris ni él estaban en el closet ya, varios de sus compañeros sabían que ellos eran gay y que estaban saliendo juntos, pero no todo el mundo era tan abierto en la facultad y ellos preferían mantener un perfil bajo en su último año.
Ambos se conocían desde el primer año de universidad y compartían un pequeño departamento desde que empezaron a estudiar. Ahora ya estaban terminando la carrera de ingeniería civil y eran los mejores amigos desde el día que se conocieron.
Ninguno de los dos había caído flechado del otro en ese entonces, pero después de varias decepciones amorosas, ambos decidieron darse una oportunidad. Ya lo habían intentado por dos semanas y para Marco al menos, la cosa no iba tan bien como había esperado, ellos eran absolutamente compatibles en todo y amaba a Chris, pero no sentía que tuvieran química sexual.
Hasta ahora no habían llegado demasiado lejos, solo a besarse y acariciarse un poco, a veces dormían juntos en la misma cama, pero aún no habían tenido sexo. A Marco le daba la sensación de que ambos parecían reticentes a avanzar en la relación.
—Hola. —Lo saludó Chris, dándole un suave beso en la boca.
—Hola muñeco.
—¡No me llames así! —Dijo Chris entre molesto y divertido.
—¿Qué pasa muñeco? ¿Que querías hablar tan urgente que no pudo esperar a llegar al departamento?
—Es sobre… bueno, tú y yo… Ya sabes aún no hemos… Ya sabes.
—¿Estás hablando de sexo? —Dijo Marco.
—Sí, sexo. Creo que deberíamos, ya sabes… hacerlo.
Marco no estaba seguro de aquello y le parecía que Chris tampoco lo estaba. Además quería que su primera vez con Chris fuera especial, no programándola como lo hacían para lavar la ropa.
—¿Estás seguro de esto?
—No. —Dijo negando suavemente con la cabeza.— ¿Y tú?
—Tampoco.
—¿Qué nos pasa Marco? —Preguntó Chris angustiado.— Esto debería ser más fácil…
—Hey… —Marco tomó el rostro de Chris entre sus manos para que su amigo no bajara la mirada.— Estamos intentándolo, todo va a estar bien muñeco.
Chris no había tenido un buen año, poco antes de volver de sus vacaciones de verano, le había confesado a sus padres que era gay y no lo habían tomado muy bien, poco a poco le habían quitado todo tipo de apoyo, incluyendo el apoyo financiero. Su amigo nunca había sido cercano a sus padres como él lo era, pero el rechazo de sus progenitores había sido un duro golpe para Chris.
Se acercó a él y lo besó dulcemente, pero Chris lo abrazó más cerca y profundizó el beso.
Marco se dejó llevar y también lo abrazó, hasta que escuchó un jadeo de sorpresa y Chris se separó de él rápidamente.
Cuando se giró a ver a quien habían incomodado, frente a ellos estaba el muchacho más dulce que había visto nunca.
Sus enormes ojos lo miraban con tristeza, y Marco supo en ese momento que jamás olvidaría esa mirada en su vida. Se había quedado hipnotizado por esos ojos, por la boca sensual y el pequeño cuerpo del muchacho.
—Yo… yo… lo… lo… siento. No… no quise… interrumpir. —Tartamudeo dulcemente el muchacho antes de girarse rápidamente y salir corriendo.
Marco quiso correr tras él. ¿Pero que podía decirle? Era solo un dulce jovencito que probablemente nunca había visto a dos hombres besarse. Lo más seguro es que el pequeño fuera hetero y lo que vio fuera desagradable para él.
¿Por qué pensar que el jovencito lo encontrara desagradable lo hacía sentir tan mal?
—¿Marco? —La voz de Chris lo sacó de su aturdimiento.
—¿Qué? —Preguntó aún medio aturdido.
—Vamos a casa. —Dijo Chris tomando su mano.
Marco se congeló en su lugar. Es ese momento sintió que no quería ir a su departamento, si eso significaba que Chris y él tendrían sexo, no quería ir. Se dio cuenta que solo quería hacer el amor con una persona y esa persona no era Chris.
Era un dulce muchacho que al ni siquiera conocía su nombre.


Tomy corrió lo más rápido que pudo hasta la biblioteca, aquel lugar siempre había sido su refugio. Él era un ratón de biblioteca, pasaba horas allí estudiando, evitando a los abusadores y soñando con su príncipe azul.
Se dejó caer en una silla con el corazón latiendo rápido en su pecho y suspiró con ganas de llorar. Aún no sabía cómo su corazón seguía latiendo si estaba roto.
Marco estaba besando a Christian…
La imagen de Chris vino a su mente, jamás podría compararse con un hombre así, el hombre era tan guapo y amable. Sentía que ni siquiera podía odiarlo, se había cruzado con él varias veces y Chris siempre había sido agradable con él, solo podía alegrarse de que Marco tuviera un hombre bueno a su lado.
Había visto por primera vez a Marco en su primer día de universidad hace cinco meses y había quedado prendado de él instantáneamente. Lo único que sabía de él, era que se llamaba Marco y que estaba en el último año de ingeniería. Solía observarlo sin que se diera cuenta, lo había visto cientos de veces acompañado de su mejor amigo Christian, sabía que compartían un departamento, pero ahora sabía que no solo eran amigos.
Durante todo el tiempo que observó a Marco, pensaba que era un inalcanzable y guapo hetero que probablemente se había tirado a todas las chicas de la universidad. Jamás, ni en sus más locos sueños imaginó que fuera gay.
Tomy también era gay, lo sabía hace mucho tiempo pero lo ocultaba como si su vida dependiera de ello. Si su padre lo supiera lo molería a golpes, más de una vez lo había golpeado, sobre todo durante su infancia, su torcida nariz era el recordatorio de aquello.
Su progenitor era un duro y enorme oficial del ejército. Y la vida lo había castigado dándole un flacucho, pequeño y amanerado hijo.
El único que sabía su secreto era su primo Gabriel. Su primo era su mejor amigo y además también era gay, pero la diferencia entre Gabriel y él, era que Tomy era un patético, un cobarde y su primo no lo era.
Gabriel había salido del closet y se la estaba pasando en grande en la universidad. En esos cinco meses ya había tenido dos novios, él en cambio solo había mirado a Marco.
Tomy aún era virgen, ni siquiera había besado a otro hombre. Había tenido varias novias, pero tampoco se había acostado con ninguna de ellas, solían ser sus amigas y estaba con ellas más que nada para que su padre no se enterara de su homosexualidad. De hecho aún tenía una novia oficial en su ciudad natal, pero para él era solo una amiga, no albergaba ningún otro afecto por ella.
Reprimiendo las ganas de llorar, sacó sus libros y comenzó a estudiar nuevamente, necesitaba sacar de su mente la escena que había visto. Tratar de olvidar que había visto a Marco y a su novio besándose.
Siempre supo que su amor secreto era un imposible, y ahora sabía que era más imposible que nunca.

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