“Ya te extraño ”
Marco miraba una y otra vez el último mensaje que Tomy había enviado.
Yo también te extraño amor… Pensó con dolor.
—Marco…
Se sobresaltó al oír la voz de Chris. Solo cuando levantó la vista notó que Gabriel estaba allí. No era extraño que no notara cuando su amigo llegó, había estado como un zombie los últimos tres días, pensando en Tomy, aguantándose la rabia y esperando que su padre hiciera todos los trámites para el funeral de su pareja.
Todavía la situación le parecía irreal. Todos los días despertaba esperando que aquello fuera una pesadilla. No podía evitar sentir que su corazón llorara cada vez que veía el vacío en el lado de la cama que antes ocupaba Tomy.
—¿Cómo estás? —Preguntó Gabriel llegando hasta él y abrazándolo.
—Como la mierda… —Susurró.
—Lo sé. —Dijo Gabriel con lágrimas en los ojos.— Marco…
—¿Pasa algo malo? —Marco rogó que nada hubiera pasado, no creía poder soportar más malas noticias.
—Karen me llamó… Es sobre el funeral de Tomy.
—¿Cuando realizarán el funeral?
Gabriel miró a Marco con tristeza y soltó el aire que estaba conteniendo antes de hablar.
—El… el funeral fue hoy en la mañana Marco.
—¿Cómo que hoy? —Preguntó confundido.— No… ¡Nadie me avisó!
—A mí tampoco, al parecer ninguno de nosotros fue invitado Marco. Ni siquiera mis padres que son sus padrinos pudieron asistir.
—¡¿Y quién mierda asistió entonces?! ¡Mi familia no fue, sus amigos tampoco…!
—A quien mi tío quiso invitar. —Dijo Gabriel molesto.— Supe que avisó a la Escuela Naval. Probablemente asistieron un montón de viejos marinos que solo fueron por quedar bien con mi tío.
Marco se dejó caer pesadamente en la silla sin poder creer lo que oía. Lo habían dejado fuera de cada decisión del funeral de su pareja y ahora lo habían dejado fuera también del funeral.
Se cubrió la cara con las manos tratando de controlarse para no gritar. Sentía que seguía cayendo en un pozo sin fin de dolor, y nadie le daba un poco de tregua.
Lo único que quería era despedirse de Tomy, su pareja, su esposo, su amigo, su amante por siete años…
Sintió una mano en su hombro y supo que era Chris, su amigo había sido su mayor apoyo desde el día del accidente.
—Lo lamento Marco. —Dijo Chris.
—Lo sé Chris. —Miró a Gabriel que se había sentado frente a él.— ¿Dónde… Donde lo sepultaron?
—En el Parque del Mar… —Contestó Gabriel.— En cuanto sepa exactamente en qué lugar te llevaré allí.
—No… Ya no sé si quiera ir… —Dijo en voz baja.
—¿Qué locura estás diciendo? —Preguntó Chris sentándose junto a él.
—Tomy ni siquiera quería que lo enterraran. Él quería que lo cremaran y esparcieran sus cenizas en el mar. —Dijo con un nudo en la garganta.
—Eso es verdad. —Confirmó Gabriel.— Nada se hizo como él hubiera querido.
—Lo que demuestra lo poco que su padre lo conocía. —Dijo Chris.
—Más bien demuestra el poco respeto que le tenía, estoy seguro que Karen debe haberle dicho lo que Tomy hubiera querido, pero él hace siempre lo que quiere sin respetar a nadie. —Dijo Marco con resentimiento.
—¿En serio no vas a ir al cementerio? —Preguntó Gabriel.
—No lo sé. —Dijo con un nudo en la garganta.— Él ya no está ahí, es solo su cuerpo.
De verdad él creía eso, pero la razón principal de no querer ir, era que no sabía si podría soportarlo. Sabía que Tomy no estaba allí. Tomy se había ido, pero aún no se creía capaz de ver el nombre de Tomy en una lápida.
—¿No te molesta si voy a dejarle flores? —Preguntó Chris.
—Por supuesto que no. —Dijo apretando la mano de Chris.— Se lo mucho que lo querías, no podría pedirte algo así. Esta es una decisión personal.
Chris le dio una sonrisa triste.
Su amigo había estado a su lado en todo momento, incluso descuidando a su novio, Alex. Chris estaba enamorado, había conocido a un guapo ingeniero y actualmente llevaban casi tres meses viviendo juntos.
—¿Has hablado con Alex? —Le preguntó a Chris.
—Sí, me pidió que te pidiera que lo disculparas por no estar aquí, pero su mejor amigo tuvo una crisis médica y tuvo que viajar urgente a Viña del Mar.
—No hay nada que disculpar. Solo hubiera perdido el viaje. —Dijo Marco.
—¿Crisis médica? —Preguntó Gabriel.
—Sí, su mejor amigo tiene un problema cardiaco. —Contestó Chris.
A Marco no terminaba de convencerlo la relación de Chris con Alex, había notado que su amigo estaba más enganchado que Alex y eso no le gustaba.
Rogó estar equivocado, tal vez Chris podría encontrar con Alex la felicidad que a él el destino le había arrebatado.
Marco creía que uno se enamoraba solo una vez en la vida y si él había perdido al amor de su vida, estaba seguro que en el futuro no le esperaba más que soledad.
Aún así, no cambiaría ni un segundo del tiempo que había compartido con Tomy. Esos siete años habían sido los más dulces de su vida y si ahora le tocaba vivir la parte amarga, la aceptaba.
Como aceptaba el hecho de que jamás volvería a enamorarse nuevamente.

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