Marco llevaba dos días acostado, no tenía ánimos de levantarse. Se pasaba todo el día mirando televisión y escuchando música. No se había molestado ni siquiera en quitarse el pijama o darse una ducha.
Demonios, estaba tan deprimido. Se había pasado las dos últimas noches en vela pensando en Tomy. Queriendo ir a buscarlo y preguntarle por qué…
—¿Estás bien? —La voz de Chris a su lado lo sorprendió.
—No. —Dijo amurrado.
—¿Quieres comer algo?
—No tengo hambre.
—Apenas comiste un poco ayer y hoy no has…
—No tengo hambre. —Repitió enterrando la cara en la almohada.
—¿No vas a hablar con él?
—No.
—¿Quieres que hable yo con él?
—¡No! —Dijo levantando la cabeza de la almohada.— Mantente lejos de él. No me interesa lo que diga. Es solo un mentiroso…
—Marco, el Tomy que conocemos no es así… ¿Y si tiene una buena explicación? ¿Vas a perderlo por ser un burro testarudo?
—¿Qué explicación puede tener? ¡Tiene una novia! ¡Una novia que se olvidó mencionar cuando estaba conmigo!
—Sí, pero él apenas y está descubriendo su sexualidad Marco, está aún bastante enterrado en el closet. Ella puede ser su pasado y tú su futuro. ¿Has pensado en eso?
—No lo dijo. Esperaba que me dijera que ella no significaba nada y que quería estar conmigo, pero no lo hizo. Solo se quedó allí callado. —Dijo con tristeza.
Chris lo miró a los ojos y luego tomó su mano antes de hablar.
—¿Puedes hacerme un favor? ¿A tu mejor amigo?
—¿Qué favor?
—¿Podrías darle aunque solo sean cinco minutos a Tomy para explicarse? —Iba a reclamar pero Chris apretó mas su mano y siguió hablando.— Sé que quieres mandarme al diablo por pedírtelo, pero mi corazón me dice que Tomy no es así y sé que tu corazón te está diciendo lo mismo.
Era verdad, quería correr al lado de Tomy, necesitaba una explicación. Tomy no era un mentiroso, no lo era.
—¿Solo cinco minutos? —Pidió nuevamente Chris.
Asintió brevemente.
—Genial, ahora ve a ducharte porque ya estás oliendo horrible. —Dijo Chris sonriendo y sacudiendo la mano frente a su cara como para espantar el olor.
—No huelo mal… —Dijo arrojándole una almohada a Chris que ya salía de la habitación.
Después de ducharse y vestirse, aún no estaba convencido de hablar con Tomy. Pero antes de que pudiera decidirse tocaron a la puerta, cuando fue a abrir, Gabriel estaba frente a él, notoriamente tenso.
—¿Podemos hablar? —Pidió Gabriel.
—Adelante. —Dejó pasar a Gabriel y ambos se sentaron en el pequeño comedor, mientras Chris fingía ver televisión en la sala.
Marco conocía bien a Chris y sabía que su amigo iba a escuchar toda la conversación.
—¿Cómo estás? —Preguntó Gabriel.
—Furioso. —Dijo irritado.
—Lo sé. Le dije a Tomy que te hablara sobre Sonia. Fue un error que no te lo dijera.
—¿Tú crees? —Dijo con tono irónico.
Gabriel suspiró y miró sus manos antes de volver a hablar.
—¿Lo quieres? ¿Lo quieres lo suficiente como para perdonarlo?
Sí, si lo quería, lo amaba de hecho. Y sabía que le perdonaría cualquier cosa, menos que aún estuviera con ella. No iba a compartirlo, no iba a ser solo el amante escondido del que Tomy se avergonzara.
—¿Todavía está con ella? —Preguntó dolido.
—No. Terminó con ella apenas saliste del departamento.
—¿Qué? —Preguntó esperanzado.— ¿De verdad terminó con ella?
—Por supuesto, él te quiere a ti. No es justificación, pero Tomy solo estaba con ella para que su padre no sepa que es gay. Cuando te conoció quiso cortar con ella, pero es demasiado caballero para terminar una relación por teléfono. Iba a hacerlo cuando la viera personalmente, pero al parecer ella presintió que había conocido a alguien más, por eso se apareció de sorpresa.
—¿No durmió con ella?
—No, ella se quedó porque ya era tarde para que volviera al norte y durmió en su cama, pero Tomy durmió en mi habitación. Ninguno de los dos durmió mucho en realidad porque se la pasó llorando…
—¿Por qué no me lo dijo?
—No estaba en condiciones de decirte nada. Estaba con un ataque de pánico, apenas y podía respirar.
—¿Le dio un ataque de pánico porque me enteré de la verdad?
—No. Porque te enojaste. Tomy no puede manejar a la gente enojada.
—No entiendo…
—Tomy no reacciona bien con la gente que se molesta con él y como te vio enojado, se paralizó.
—¿Tanto así? Ni siquiera levanté la voz. No demasiado…
—Mira, si te cuento esto debes prometer que no le dirás a Tomy que te lo dije.
—¿Qué cosa?
—Su padre tiene un carácter de mierda. Cuando mi tío se enoja es cosa seria y Tomy reacciona congelándose. Aprendió de pequeño a no reaccionar cuando su padre se enoja, así evitaba que su padre se enojara más y…
—¿Y?
—¿Qué crees? Evitaba que lo golpeara.
Marco sintió como si una piedra cayera en su estómago. Sabía que Tomy le temía a su padre y sabía también que su novio tenía muchas trancas por su culpa. Había supuesto que el viejo oficial había ejercido violencia psicológica sobre Tomy, pero ahora también sabía que había sufrido violencia física.
Por eso Tomy le temía tanto, por eso aquel miedo hacia su padre lo controlaba todo y congelaba a Tomy en muchos aspectos.
Sintió ganas de viajar al norte y darle un puñetazo en la nariz al padre de Tomy. Maldito desgraciado. ¿Qué clase de padre golpeaba a su hijo y lo traumatizaba de esa manera?
—No debió temerme. Jamás lo golpearía. —Dijo cuando por fin logró sacar la voz.
—Lo sé. Por eso vine a hablar contigo. Él no es el mentiroso que crees, es solo un pobre niño demasiado asustado de todo lo que lo rodea. Tú eres el único que ha logrado que se abra un poco y eso es porque te quiere… Más bien te ama, ha estado loco por ti desde que te vio en su primer día de clases y ahora sus sentimientos solo se han fortalecido.
—¿En serio? —Preguntó extrañado.
¿Tomy lo miraba hace meses? ¿Tomy lo amaba?
—En serio, sé que no me equivoco contigo y te aseguro que no te equivocas con Tomy. ¿O en serio crees que anda por ahí engañando hombres para seducirlos?
—No, en realidad no cuadra con él.
—¿Puedo tener esperanzas de que hablarás con él?
—Sí, iba a ir a verlo de todas maneras. —Dijo sonriendo.
—¿Y me dejaste seguir hablando?
—Como si pudieras contenerte… —Dijo Chris sonriendo desde el sofá y delatándose.
Gabriel le sonrió a Chris, se levantó rápidamente y yendo hacia él le arrojó un cojín y Chris se lo devolvió. A Marco le gustaba Gabriel, él y Chris se habían hecho amigos en esas semanas, y una parte de él esperaba que su amigo enganchara con el primo de Tomy, pero lamentablemente ninguno de los dos se había sentido atraído hacia el otro.
Marco volvió a recordar la conversación con Gabriel y se sintió más aliviado de saber que Tomy había terminado con su novia, pero aún tenían cosas que aclarar.
Se sentía más tranquilo ahora, sabía que superarían esta pelea, no quería perder a Tomy, no había esperado enamorarse tanto en tan poco tiempo, pero no iba a dejarlo ir.
Si Tomy también lo amaba entonces podía olvidar y perdonar cualquier cosa.

Tomy miraba los libros sin entender nada de lo que leía. Había intentado estudiar un poco pero era una pérdida de tiempo.
No podía pensar en nada más que en Marco.
Solo habían pasado dos días y parecía que hubiera sido un mes.
¿Alguna vez podría olvidar a Marco?
En esos momentos le parecía imposible. Y temía lo que sucedería al día siguiente. Era domingo y el día de mañana debía ir a la facultad.
Marco le había dicho que no se molestara en saludarlo.
Le dolía el corazón pensando como actuaría Marco cuando lo viera. Probablemente lo ignoraría, como si nunca hubieran salido juntos, como si nunca lo hubiera besado…
Cuando el timbre de la puerta sonó sacándolo de sus depresivos pensamientos, se sobresaltó.
Maldito Gabriel. ¿Por qué diablos nunca recordaba llevar sus llaves?
Cuando abrió la puerta dispuesto a regañar a Gabriel, la impactante figura de Marco estaba allí, haciendo saltar su corazón.
—Hola Tomy… —La voz profunda de Marco lo saludó tranquilamente, llenándolo de esperanzas.
—Lo siento… Lo siento tanto… —Dijo con un hilo de voz.
Marco entró a su departamento y lo envolvió en sus brazos, lo que hizo que sus lágrimas cayeran sin control.
—Está bien amor. No llores, todo está bien.
Sus palabras lo hicieron llorar aún más. Marco no solo lo abrazaba, también lo acariciaba suavemente y besaba su cabeza.
¿De verdad Marco estaba ahí? ¿Lo habría perdonado por mentirle?
A pesar de su llanto casi histérico, Marco no lo soltó y dejó que mojara todo el frente de su camiseta.
Cuando se calmó un poco, se dio cuenta que Marco seguía abrazándolo, pero no era un abrazo de consuelo, era un abrazo protector. Por primera vez en su vida Tomy se sintió seguro, sabía que mientras estuviera en los brazos de Marco nada podría sucederle.
—¿Por qué no me lo dijiste? —Preguntó Marco con tranquilidad.— ¿Por qué no me hablaste de ella?
—Nunca pienso en ella. —Dijo honestamente.— Era más una amiga que una novia, la única razón por la que estaba con ella era para que mi padre no sospechara que soy gay. Y después ya no supe como decírtelo, no quería que te enojaras conmigo.
—¿Cómo no iba a enojarme? Me lo ocultaste. Ella dijo que llevaban seis meses juntos.
—Es cierto, pero nuestra relación comenzó apenas una semana antes de cambiarme de ciudad para venir a la universidad, así que solo nos hemos visto tres o cuatro veces desde entonces.
—¿No la amas?
—¡No! Te amo a ti. —Dijo antes de poder contenerse.
Sintió su rostro enrojecer y vio maravillado como se formaba una sonrisa en el rostro de Marco.
—Yo también te amo. —Le dijo Marco acariciando su mejilla y secando una lágrima que caía.
Tomy contuvo el aliento sin poder creer lo que oía. Debía estar soñando, no había otra posibilidad.
—¿Me… me amas?
—Desde el momento que te vi. —Dijo Marco acercando los labios a su boca y dándole el beso más dulce que había recibido nunca.
Marco lo levantó suavemente y Tomy no perdió el tiempo, rápidamente abrazó la cintura de Marco con sus piernas.
Tomy sentía que estaba en un sueño, Marco estaba a su lado, besándolo y si todo salía bien, le haría el amor. En esos momentos Marco volvió a besarlo y nada más importó.

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