Marco sonreía feliz junto a Tomy. Después de su reconciliación ambos pasaron la tarde besándose y acariciándose perezosamente.
Habían terminado en la cama de Tomy, sin camiseta ni zapatos, solo con los pantalones puestos.
—Te amo Tomy. —Dijo Marco besándolo una vez más.
—Yo también te amo… —Dijo Tomy sonriendo.
Vio a Tomy morderse el labio nervioso.
—¿Qué pasa amor?
—Hace solo unas semanas que nos conocemos… ¿No te parece demasiado pronto para decirlo?
—¿Quién dice que a los sentimientos se les puede poner plazo? Si es lo que sentimos… ¿Por qué no decirlo?
—Tienes razón, es solo que me parece tan irreal… Hace unas semanas jamás imaginé que estaría contigo, ni que me dirías que me amas.
—Tampoco pensé que me enamoraría de ti, pero pasó. Supongo que es solo algo que sientes y no puedes controlarlo. No puedes elegir como, cuando, ni de quien te enamoras.
Tomy lo miró dulcemente antes de sonreír tímidamente.
—No puedo creer que no estés enojado conmigo.
—Ya no lo estoy. ¡Pero no más novias escondidas! —Dijo apretando su trasero y acercándolo más a él.
—Nunca más, solo me interesas tú, no quiero estar con nadie más.
—Me alegro, porque no sabes lo celoso que estaba… De solo pensar que ella se quedaría a dormir contigo, de que le harías el amor…
—Nunca tuve sexo con ella.
—¿Nunca? —Preguntó sorprendido.
—No, te dije que soy virgen.
Marco lo miró sorprendido.
—¿Tampoco te has acostado con una mujer? ¿Eres virgen, virgen?
—¿Virgen, virgen? —Preguntó Tomy confundido.
—Doblemente virgen. Pensé que al menos te habías acostado con alguna mujer… No sabía que eras virgen, virgen.
—Deja de decirlo así, suena peor de lo que ya es. —Dijo avergonzado tapándose la cara con las manos.
—No te avergüences amor. Pronto acabaremos con tu condición de virgen, virgen. —Dijo sonriendo.
—¿Por qué…? —Dijo Tomy antes de volver a enrojecer y cubrir su rostro nuevamente.
—¿Qué? ¿Qué ibas a preguntar amor?
—¿Por qué… por qué no ahora? —Preguntó Tomy avergonzado.
Marco sintió su corazón latir.
—No quiero apresurarte, te prometí que esperaría hasta que estuvieras seguro. Además, no quiero que pienses que debes hacerlo para que te perdone por lo que pasó.
—Pero no es así, quería… quiero hacerlo porque te amo. —Dijo avergonzado.— He deseado que me hagas el amor desde que nos conocimos.
—Me encantaría hacerlo amor, pero no tenemos lo necesario aquí. No voy a hacerte el amor en tu primera vez sin lubricante, te dolería y no quiero lastimarte.
—Yo si tengo. —Dijo su novio poniéndose rojo nuevamente.
Marco lo miró sorprendido. No se podía imaginar a su tímido novio comprando lubricante o condones.
Tomy se levantó y fue hasta la cómoda. Sacó un paquete de regalo del último cajón y volvió a recostarse a su lado entregándoselo a Marco.
Marco tomó el paquete que le entregó Tomy y leyó la tarjeta que decía:
“¡¡Feliz Cumpleaños!! Espero que los utilices este año, Gabriel”.

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